Los 5 enemigos del éxito

Es muy probable que conozcas a alguien que, a pesar de ser muy infeliz en su trabajo o en su relación de pareja, permanece en esta situación insatisfactoria, quejándose continuamente y culpando a los demás de su malestar.

Por desgracia, hay muchas personas que actúan de este modo: se sienten víctimas de las circunstancias y no son conscientes de que la gran mayoría de los obstáculos que dificultan la consecución de sus objetivos personales o profesionales no son externos sino internos. Veamos, pues, cuáles son estos enemigos internos:

1.- Miedos

En realidad, todos tenemos algún tipo de miedo: al fracaso, al rechazo, al cambio, a equivocarnos, a sufrir, etc. Lo que nos diferencia es, por un lado, la intensidad con que lo experimentamos y, por otro, la forma en que lo afrontamos.

Permanecer en un trabajo insatisfactorio por miedo a perder la “seguridad” que nos da, hace que aumente nuestra sensación de incapacidad, nuestra inseguridad y nuestro miedo al cambio.

De forma similar, las personas que tienen miedo a sufrir por amor, evitan la verdadera intimidad y sabotean sus relaciones de pareja antes de que se consoliden.

Quien no afronta su miedo evita la situación temida y se mantiene estancado en su “zona de confort”, donde tarde o temprano experimentará frustración y malestar.

Afrontar nuestros miedos es una condición indispensable para conseguir nuestros objetivos vitales.

Tal como dice el prestigioso psicoterapeuta Giorgio Nardone: “El miedo es nuestra emoción más primitiva: no podemos evitarla, pero si la aceptamos y la afrontamos se transforma en valor”.

2.- Creencias limitadoras

Las creencias negativas (“no es posible”, “yo no soy capaz”, o “yo no me lo merezco”) son unos enemigos muy poderosos, ya que bloquean nuestros recursos y nuestras capacidades. Actúan como “profecías que se autorrealizan”.

Quien busca trabajo pero piensa que “a su edad” es imposible encontrar un empleo que se ajuste a su perfil, irá a las entrevistas con una actitud insegura y derrotista, y será incapaz de “vender” sus puntos fuertes. Su problema no es su edad sino su creencia limitadora.

Del mismo modo, quien busca pareja y piensa que “todas las personas que valen la pena ya están ocupadas” va por la vida sin ninguna expectativa de encontrar a alguien que valga la pena, se cierra en sí misma y adopta una actitud defensiva y desconfiada. Con ello consigue alejar a las potenciales parejas y, de este modo, su creencia se convierte en realidad.

Para alcanzar cualquier objetivo que nos propongamos es necesario que transformemos nuestras creencias limitadoras en creencias potenciadoras.

Debes creer firmemente que tu objetivo es posible, que tú eres capaz de conseguirlo y que te lo mereces.

3.- Falta de estrategia

En muchas ocasiones los objetivos no se consiguen debido a que la estrategia no era la adecuada. Puede suceder que no se hayan identificado los sub-objetivos intermedios, que no se hayan planificado bien los pasos a seguir y/o que no se hayan calculado correctamente los recursos necesarios para llevar a cabo el proyecto.

Por ejemplo, para conseguir una promoción profesional es necesario tener una buena relación con el superior directo y con los compañeros de trabajo. Sin embargo, muchas personas no son conscientes de ello y se pasan el día criticando a sus jefes y a sus compañeros, demostrando una escasa capacidad para trabajar en equipo. Con ello lo único que consiguen es sabotear su futuro profesional.

Sin acción no hay resultados, pero sin una buena estrategia y una buena planificación, tampoco.

4.- Dispersión

Además de los objetivos que deseamos alcanzar, nuestra vida está llena de obligaciones y responsabilidades. Por ello, hemos de ser capaces de establecer nuestras prioridades y de no perder el tiempo con actividades que no son realmente importantes para nosotros.

En el caso de que queramos conseguir varios objetivos a la vez, deberemos ser conscientes del tiempo y del esfuerzo que implican. Marcarse demasiados objetivos puede llevarnos a no conseguir ninguno.

La primera pregunta que deberíamos hacernos es: “¿Qué es lo más importante para mí en este momento de mi vida?” y luego, actuar en consecuencia.

Como dice el refrán: “Quien mucho abarca poco aprieta”.

5.- Pereza

Las personas perezosas viven insatisfechas consigo mismas puesto que nunca consiguen aquello que se proponen.

Es muy frecuente ver a personas que necesitan aprender o mejorar su inglés para conseguir encontrar trabajo o una promoción profesional, pero que en lugar de ponerse a estudiarlo, prefieren tumbarse en el sofá sin hacer nada…

La pereza es un defecto que deberíamos corregir si queremos alcanzar nuestros objetivos y vivir una vida con sentido y propósito.

No olvidemos lo que nos dijo el gran sabio Baltasar Gracián, en su famoso libro El arte de la prudencia: “La diligencia es la madre del éxito”.