Los 5 elementos del bienestar

Cualquier persona, en algún momento de su vida, puede experimentar la desagradable sensación de que todo o casi todo le va mal.

A veces, uno se siente tan impotente para solucionar sus problemas, que no sabe qué hacer, ni por dónde empezar.

En estos casos, resulta muy beneficioso tener en cuenta las investigaciones realizadas en el campo de la Psicología Positiva, y poner en práctica una serie de acciones encaminadas a aumentar nuestro nivel de bienestar.

De acuerdo con la Teoría del Bienestar, elaborada por el renombrado psicólogo e investigador Martin E. P. Seligman, hay 5 elementos que contribuyen a nuestro bienestar. Veamos cuáles son:

1.- Emoción positiva

Cuando sentimos placer, gozo, calidez y emociones similares, nuestra vida resulta mucho más placentera y experimentamos bienestar.

Por lo tanto, la primera pregunta que cada uno debería hacerse es: ¿cuáles son aquellas pequeñas cosas, que me producen sensaciones agradables y positivas?

Por ejemplo: darse algún capricho gastronómico, ir a dar un paseo por el parque, la playa o la montaña, ir al gimnasio, escuchar música, visitar un museo, ir al cine o al teatro, leer un libro, ver un determinado programa de televisión, ir de excursión, etc.

Si, de forma consciente, introducimos diariamente en nuestra vida pequeñas cosas placenteras, experimentaremos un aumento considerable en nuestro nivel de bienestar.

2.- La experiencia de “fluir”

Es lo que nos ocurre en aquellas situaciones en las que estamos tan absortos en lo que hacemos que parece que el tiempo se detiene. El estado de fluidez tiende a producirse cuando las capacidades de una persona están plenamente involucradas en superar un reto que es posible afrontar. Mientras dura la experiencia de “fluir”, uno es capaz de olvidarse de todos sus problemas y preocupaciones.

Hay que tener en cuenta que la sensación de bienestar se experimenta después de haber finalizado el estado de fluidez. Es decir, sentimos que hemos disfrutado y que la experiencia ha sido gratificante a posteriori.

Algunas personas experimentan este estado practicando su deporte favorito, otras realizando una actividad artística: pintar, tocar un instrumento musical, cantar en un coro, bailar, etc. También hay personas que alcanzan el estado de fluidez mientras están trabajando.

¿Cuáles son las actividades en las que experimentas este estado de “fluir”?

Una vez las tengas identificadas, haz todo lo posible para incluir alguna de ellas en tu día a día.

3.- Sentido y propósito

Pertenecer y estar al servicio de algo que uno considera más importante que el yo otorga significado y sentido a la vida.

Nuestra vida tiene sentido y propósito cuando lo que hacemos, ya sea en la esfera privada o en la profesional, contribuye a mejorar la vida de otras personas.

Ayudar a los demás constituye una de las mejores maneras de ayudarse a uno mismo. Es por ello, que todas las actividades relacionadas con el voluntariado dan sentido a nuestra vida y contribuyen a nuestro bienestar.

Existen muchas oportunidades de ayudar a los demás de forma altruista y de hacer que se sientan mejor.

¿Qué podrías hacer tú?

4.- Relaciones positivas

Numerosas investigaciones ponen de manifiesto que tener buenas relaciones aumenta considerablemente nuestro bienestar.

Los buenos amigos, entre los que se incluye la pareja, nos apoyan en los momentos difíciles de la vida y cuando estamos con ellos nos sentimos mucho mejor.

En consecuencia, cultiva tus amistades y aprovecha todas las oportunidades que se te presenten para aumentar tu grupo de amigos.

Si te sientes solo o sola porque no tienes pareja o amigos, únete a un grupo o a una asociación en la que puedas compartir tus intereses y/o aficiones.

¡Y no te olvides de empezar el día regalando una sonrisa a todos los que te rodean!

5.- Logro

Conseguir los objetivos que nos hemos propuesto aumenta de forma significativa nuestro nivel de bienestar.

Por ello, es importante que nos marquemos objetivos que sean específicos, medibles, realistas y alcanzables.

Hemos que tener en cuenta que no es lo mismo un deseo que un objetivo. Un deseo es un estado “pasivo”, mientras que marcarse un objetivo es un proceso “activo”, que se inicia con la firme intención y el compromiso de conseguirlo, y que requiere un plan de acción.

Además, es fundamental que podamos establecer indicadores de progreso que nos permitan ir evaluando periódicamente el resultado de nuestras acciones y, de este modo, ser conscientes de nuestros avances en la consecución del objetivo.

Si quieres aumentar tu bienestar, define tus objetivos, establece un plan de acción y ponte en marcha…