Empatía

Empatía e impacto emocional positivo

La empatía es la capacidad de conectar emocionalmente con los demás. Es decir, “ponerse en la piel del otro” para sentir lo que el otro siente. La empatía está formada por una combinación de amabilidad, respeto, buena educación y compasión hacia los demás.

Hemos de ser muy conscientes de que nosotros, con nuestra actitud y con nuestro comportamiento, somos capaces de influir sobre el estado de ánimo de los demás, de la misma manera que los demás influyen en nosotros.

En función de su impacto emocional, podemos definir dos tipos de relaciones interpersonales:

1. Relaciones tipo “yo-tú”

Son las relaciones donde se manifiesta la empatía y donde existe una agradable sensación de proximidad y conexión con el otro. Estas relaciones tienen un impacto emocional positivo.

2. Relaciones tipo “yo-ello”

Son las relaciones donde no existe ningún tipo de empatía. En ellas, sentimos que la otra persona nos trata con indiferencia o desprecio. Estas relaciones tienen un impacto emocional negativo puesto que nos hacen sentir mal.

Hemos de tener muy en cuenta que siempre que nuestro impacto emocional sea positivo obtendremos beneficios a nivel personal y profesional ya que, por un lado, los demás confiarán en nosotros y, por otro lado, estarán dispuestos a ayudarnos.

Por el contrario, si nuestro impacto emocional es negativo, los demás tenderán a evitarnos y, a su vez, nos harán sentir mal, creando un “círculo vicioso” del que es difícil escapar.

He aquí algunas recomendaciones para que nuestro impacto emocional sea positivo:
• Escuchar a los demás con atención plena.
• Tratar a todo el mundo con amabilidad, respeto y buena educación.
• Saludar siempre con una sonrisa.
• Dirigirnos a las personas por su nombre.
• Mantener el contacto visual durante la conversación.
• Interesarse por las necesidades y las preocupaciones de los demás.
• Expresar gratitud.

Por otro lado, deberemos evitar los comportamientos siguientes:
• Utilizar la ironía y hacer preguntas indiscretas que podrían molestar.
• Emitir respuestas “cortantes”.
• Discutir por discutir y llevar la contraria.
• Criticar los defectos y la manera de ser del otro.
• Criticar a los que no están presentes.
• Estar a la defensiva.
• Mostrarse hostil.

Puede que en estos momentos te estés haciendo la siguiente pregunta: ¿qué debo hacer ante una persona que me cae mal? No existe una única respuesta ya que ésta dependerá de si se trata del ámbito privado o del ámbito profesional. Pero, de entrada, en la esfera profesional lo más estratégico es actuar “como si” esta persona te cayera bien. Es decir, saludarla cordialmente y tratarla con amabilidad.