Conciliación

Conciliación y corresponsabilidad

No me sorprende leer en La Vanguardia (Tendencias, 11.07.2014) que el 66% de las mujeres españolas se declaran estresadas por falta de tiempo para conciliar la vida profesional y la familiar. Por desgracia, nuestra jornada laboral es muy extensa y nuestros horarios irracionales dificultan dicha conciliación.

Sin embargo, las mujeres no deberíamos caer en la trampa de creer que la flexibilidad horaria constituye la solución definitiva a nuestros problemas familiares y domésticos. Mantener esta creencia, si no hay corresponsabilidad con la pareja, lleva implícito seguir aceptando los roles de género por los siglos de los siglos. Mientras los niños y las niñas sigan observando en sus hogares que el papel de cuidador y las tareas domésticas son ejercidos casi exclusivamente por mujeres (madres, abuelas, asistentas, canguros…), la situación nunca cambiará. La conciliación debería fomentar que los hombres asumieran el rol de padres “cuidadores” y se implicaran totalmente en las tareas del hogar, de modo que los hijos vieran que en casa no hay roles preestablecidos en función del género.

¿Por qué aceptamos la pesada carga de ser “superwoman”, organizando el hogar y ocupándonos de casi todo, con el riesgo que esto entraña para nuestra salud? ¿De qué tenemos miedo? ¿Acaso se trata del miedo a no ser aceptadas si somos transgresoras y no cumplimos sumisamente con los roles tradicionales? ¿Sentimos, quizás, el peso de la culpa por no llegar a todo y complacer a todos?

Algunas mujeres profesionales afirman orgullosas: “Mi marido me ayuda mucho en casa”. Por favor, no seamos cándidas. Si nos conformamos con su “ayuda” sin plantearles seriamente un reparto equitativo de todas las responsabilidades familiares y domésticas, estamos admitiendo que ellos son “seres superiores” (con más tiempo libre y más privilegios) y, en consecuencia, seguiremos muy lejos de la tan deseada igualdad.

Tal como dice Chester L. Karrass: “En la vida uno no consigue lo que se merece, consigue lo que negocia”. Por lo tanto, ya va siendo hora de que aprendamos a negociar.