Amor y estilos de apego

Nuestra capacidad de amar y de mantener una relación de pareja satisfactoria y duradera está muy influenciada por nuestro estilo de apego.

El concepto de estilos de apego surge de las investigaciones realizadas por John Bowlby y Mary Ainsworth, quienes estudiaron el vínculo que une al niño con su madre (conducta de apego), y observaron que los bebés se mostraban seguros o inseguros en función del comportamiento de sus madres.

Cuando la madre es afectuosa, tierna, sensible y empática, el niño desarrolla un estilo de apego seguro, y mantiene una relación feliz y armoniosa con su madre. Cuando la madre mantiene una relación afectiva inconsistente con su hijo, el niño desarrolla un estilo de apego inseguro-ansioso, mostrando ansiedad y ambivalencia en relación con su madre. Finalmente, cuando la madre ignora y desatiende a su hijo, este desarrolla un estilo de apego inseguro-evitativo, caracterizado por la tendencia a mostrarse irritable y desapegado, debido a la frustración que experimenta en las relaciones con su madre.

La modalidad específica de apego que establecemos en la infancia se mantiene relativamente estable en la edad adulta e influye en nuestras relaciones amorosas.

De este modo, podemos clasificar a las personas en los tres tipos siguientes:

1.- Seguros (estilo de apego seguro): Se sienten seguros en el mundo de las relaciones y son felices con sus parejas. Confían en su pareja y la aceptan a pesar de sus defectos y debilidades. Suelen mantener su relación durante más tiempo que los otros grupos.

2.- Ansiosos (estilo de apego inseguro-ansioso): Tienen miedo a ser abandonados por su pareja. Su experiencia amorosa es obsesiva, cargada de celos, miedos, exigencias y altibajos emocionales. Son más propensos a la dependencia emocional y a idealizar a su pareja, ya que dudan de su propia valía.

3.- Evitadores (estilo de apego inseguro-evitativo): Se sienten incómodos ante la proximidad emocional y les resulta difícil compartir sus sentimientos, confiar en su pareja y aceptar sus debilidades. Creen que no necesitan a nadie para ser felices y que es poco probable encontrar a alguien de quien se puedan enamorar realmente.

La mayoría de las personas (aproximadamente un 55%) entrarían dentro del grupo de los seguros, alrededor del 20% dentro del grupo de los ansiosos y aproximadamente un 25% pertenecen al grupo de los evitadores.

La combinación perfecta para facilitar una relación estable y gratificante es la de dos personas con estilo de apego seguro (en el supuesto de que también sean compatibles en valores, estilo de vida y sexualidad), ya que su relación estará basada en la confianza mutua, que a su vez, favorece la comunicación y la intimidad.

¿Qué ocurre con las demás combinaciones de estilos de apego?

La respuesta dependerá de varios factores, ya que también habrá que tener en cuenta las otras dimensiones de la compatibilidad y otras características de la personalidad de ambos miembros de la pareja.

Una persona con estilo seguro y que tenga mucha paciencia quizás pueda tranquilizar a un ansioso y ofrecerle la seguridad emocional que necesita.

No hace falta decir que los ansiosos y los evitadores son extremadamente incompatibles. Mientras que el ansioso necesita mucha intimidad y cercanía, el evitador se pone muy nervioso ante los intentos de su pareja de establecer una conexión emocional íntima. Son relaciones que tienen muchas probabilidades de fracasar.

La combinación entre dos ansiosos también puede llegar a ser muy problemática y originar una relación “tormentosa”, con abundantes peleas y reconciliaciones.

Dos evitadores quizá puedan sentirse a gusto en una relación donde cada uno esperará poco del otro. Es muy probable que decidan no vivir juntos y se vean solo durante el fin de semana y las vacaciones.

Finalmente, la combinación entre un evitador y una persona con estilo seguro puede funcionar si el evitador, a pesar de su miedo a la intimidad, se esfuerza por demostrar su amor.

Es importante señalar que una persona con estilo evitador y que además sea tímida tendrá muchas dificultades para encontrar pareja estable.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que dentro de los ansiosos hay personas que se enamoran y desenamoran con mucha facilidad, creando falsas expectativas en sus compañeros sentimentales.

Puede que en estos momentos te estés preguntando si es posible cambiar de un estilo inseguro (ansioso o evitador) a un estilo seguro.

En principio, este tipo de cambio es posible, pero en la mayoría de los casos es necesaria ayuda profesional.

 

Bibliografía: GOLEMAN, D. (2006). Inteligencia social. Barcelona. Kairós.