Amor y dignidad

La persona que tiene dignidad se siente merecedora de amor, respeto y felicidad, y hace todo lo posible para proteger sus intereses materiales y emocionales en las diferentes áreas de la vida. Por lo tanto, en el ámbito de las relaciones de pareja, nunca permanecerá al lado de una persona que no la respeta, que le produce sufrimiento emocional o que se aprovecha de ella.

La dignidad es la principal fuente de poder personal. Ni el poder del dinero, del éxito, de la fama, de la inteligencia o del atractivo sexual pueden sustituir o superar el inmenso poder de la dignidad.

En consecuencia, cultivar la propia dignidad es una condición imprescindible para desenvolverse con éxito en el complicado mundo de las relaciones amorosas.

Veamos cuáles son las claves para  mantener la dignidad en las relaciones de pareja:

1.- Protege tus intereses

Aunque la idea de proteger los propios intereses puede parecer una obviedad, muchas personas no solamente no los protegen, sino que además no son ni remotamente conscientes de ello.

La persona que tiene dignidad se autoriza a:

  • Decir NO a lo que no le interesa o no le conviene
  • Pedir lo que necesita
  • Negociar con su pareja acuerdos del tipo “yo gano, tú ganas”

Nunca permitas que tu pareja te imponga lo que tienes que hacer, aunque te diga que es por tu propio bien. Conecta con tu dignidad, evita ponerte a la defensiva y, mostrando a la vez seguridad y empatía, pregúntale qué es exactamente lo que desea, deja que hable y luego autorízate a pedirle todo aquello que tú quieres. A partir de aquí, desde la confianza, la igualdad y el respeto, podéis iniciar un proceso de intercambio de concesiones hasta que lleguéis a un acuerdo que sea satisfactorio para los dos.

Negociar con amor, de igual a igual, es la mejor manera para que una relación de pareja sea satisfactoria y viable a largo plazo.

2.- Huye del maltrato psicológico (y, por supuesto, del físico)

El maltrato psicológico tiene muchas formas. Algunas son muy evidentes, como por ejemplo cuando la pareja dice frases del tipo: “tú no vales nada”, “eres una mierda”, “me das asco”, etcétera; pero también existen formas más sutiles.

Las personas que no tienen dignidad suelen perdonar el maltrato al que son sometidas. Con ello, lo único que consiguen es que el maltrato se perpetúe y aumente tanto en frecuencia como en intensidad.

La dignidad es incompatible con una relación tóxica. Si las palabras de tu pareja te hacen daño en lo más profundo de tu ser, la única solución es romper con ella. Posponiendo la ruptura solo consigues que tu autoestima vaya disminuyendo y que cada vez te resulte más difícil romper la relación.

Recuerda que la dignidad no tiene precio y el maltrato no tiene perdón.

3.- Busca la reciprocidad

Las películas románticas alimentan la idea de que el verdadero amor consiste en “dar” sin esperar nada a cambio. Esto, además de falso, es totalmente perverso, porque las relaciones de pareja deben estar basadas en la reciprocidad. Es decir, debe haber un equilibrio entre lo que uno “da” y lo que “recibe”.

Cuando uno sigue “dando” (cariño, atenciones, cuidados) pese a no recibir nada a cambio o no recibir lo suficiente, lo único que consigue es que la situación vaya empeorando. Esto es así porque el que “recibe” mucho cree que está “haciendo las cosas bien” y, en consecuencia, no hace nada para equilibrar la balanza.

Por lo tanto, si una persona tiene la sensación que da mucho sin ser correspondida, deberá autorizarse a dar menos, a pedir lo que necesita y a negociar con su pareja acuerdos que sean beneficiosos para ambos. Recuerda que existe reciprocidad cuando:

  • Cada miembro de la pareja se siente amado, valorado y respetado por el otro.
  • Ambos sienten que pueden contar con el apoyo del otro.
  • Existe un reparto equitativo de responsabilidades y privilegios.

4.- Aléjate cuando no te aman

¿Qué podemos hacer cuando nuestra pareja nos dice que no está enamorada de nosotros, sin dar más explicaciones o declara abiertamente que hay una tercera persona? En estos casos, lo más digno, pero también lo más estratégico si queremos recuperar a nuestra pareja, es decirle que no queremos mantener una relación con alguien que no nos ama y que, en consecuencia, preferimos separarnos. Aunque en realidad no deseemos separarnos, se trata de actuar como si lo deseáramos. Muchas veces, cuando el que se ha desenamorado se ve privado de su pareja, se da cuenta de que la echa de menos y quiere volver con ella.

Por otro lado, si la situación es irreversible porque uno de los dos se ha enamorado de otra persona y quiere estar con ella, también es mucho mejor romper lo antes posible para no prolongar la agonía.

Aceptar una relación en la que no nos aman (tanto si hay una tercera persona como si no) es un atentado contra nuestra dignidad. Cada día que pasemos en esta situación nos sentiremos peor y nuestra autoestima caerá en picado.

Si quieres encontrar pareja y ser feliz en tu relación, sin sacrificios ni sufrimientos innecesarios, te recomiendo mi libro Amor de verdad (Planeta / Zenith, 2016): una guía que te dará todas las claves para conseguirlo.